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Cuando la uva alcanza su nivel óptimo de maduración, se vendimia manualmente con una primera selección en la viña. En bodega, la uva despalillada pasa a fermentar en depósitos de inoxidable con control de temperatura para mantener los aromas frutales. Obtenidos el color y la estructura deseados, se da paso a la fermentación maloláctica en barrica de roble. Después de sucesivas trasiegas, el vino joven se clarifica y embotella en el mes de marzo, mientras que el crianza permanece un año más en barrica antes de ser embotellado. |